Cuesta digerir ausencias
con la lluvia intermitente
trabada en los pies,
asfixiando las manos;
cercenando el verso neonato
parido entre la podredumbre humana
que me abandona a la deriva.
Andúnë
15 de marzo de 2011
26 de agosto de 2010
Un ladrido se diluye al amanecer,
de nuevo la culpa
perfora el pensamiento;
no fui yo!, no fui yo!,
fue la inconsciencia
la que nos trajo aquí
para abandonarnos.
de nuevo la culpa
perfora el pensamiento;
no fui yo!, no fui yo!,
fue la inconsciencia
la que nos trajo aquí
para abandonarnos.
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Hojas al aire
2 de enero de 2010
Palabras sin sentido
permanecen en el aire
me empujan,
me elevan,
me llevan tan lejos
que no sabes,
ni sé,
donde ire a parar.
permanecen en el aire
me empujan,
me elevan,
me llevan tan lejos
que no sabes,
ni sé,
donde ire a parar.
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Hojas al aire
18 de diciembre de 2009
No se quién de los dos es más astuto
yo, que juego a espiarte,
o tu, que pretendes esconderte.
Ignoro tu plan,
crezco envuelta en tu estrategia:
la sonrisa, la distancia, el regreso...
Ni princesa ni zorro,
simples humanos con esperanza,
y miedo de amar.
yo, que juego a espiarte,
o tu, que pretendes esconderte.
Ignoro tu plan,
crezco envuelta en tu estrategia:
la sonrisa, la distancia, el regreso...
Ni princesa ni zorro,
simples humanos con esperanza,
y miedo de amar.
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Efectos secundarios
20 de septiembre de 2009
Ella llega, se sienta, me mira con los ojos llenos de ingenuidad e inconsciencia y me tregala una sonrisa tímida. No sabe por que está ahí. El hombre que la acompaña se acerca al mostrador, habla con la recepcionista no alcanzo a entender de qué, sólo logro capturar la imagen de su rostro preocupado y de su mano vacilante que extiende un papel.
Sigo esperando mi turno, ella sin pensarlo se levanta camina hasta él, le toma la mano, las miradas se entrecruzan. La de ella parece decir - tranquilo, todo está bien-, la de él intenta ocultar con dulzura la angustia y con voz queda le pide que vuelva a sentarse.
La recepcionista me pide que vaya al segundo piso, al pasar junto al hombre escucho TOMOGRAFÍA INFANTIL, mi corazón se estremece y continuo hacia mi destino.
De regreso, mientras me acerco a la salida la observo aún sentada en la silla, tranquila, balanceando los pies en el aire. Llego a la salida, ella me dice adiós con la mano y vuelve a sonreir, le sonrío y desaparezco tras la puerta.
Subo a mi carro y el día transcurre normalmente, llega la noche y me doy cuenta de que no he podido sacar de mi cabeza su rostro. Me tiro en la cama dispuesta a dormir, sigo pensando en ella, comienza a invadirme el sueño, desearía darle la certeza de que todo estará bien.
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